martes, 27 de enero de 2015

Las frustraciones de los bailarines de Tango

Las frustraciones de los bailarines de Tango 

pintura-pareja-tangueraHombres y mujeres, siempre tenemos un momento (o varios) en donde sentimos que nuestro baile no anda bien. A veces es sentir que no avanzamos o que no aprendemos; que el equilibrio no mejora, las marcas no salen claras, que nos cuesta la música, la postura o sentimos que siempre hacemos lo mismo y así decimos que nuestro aprendizaje se estancó. Estos momentos nos frustran, nos ponen rígidos y hasta nerviosos. En los años de comienzo del aprendizaje de la danza, esto ocurre a menudo, haciendo más lento y menos placentero el desarrollo de la danza. A veces es una traba puramente psicológica, pero otras sucede porque alguien que venía desarrollando su baile rápidamente, se encuentra con que cuanto más sabe, aprende cosas más complejas y por ende, más lento se vuelve todo, creyendo que por no aprender todo el tiempo velozmente, uno aprende o desarrolla menos que antes. Hay que saber que todo el mundo -como los chicos-, aprende más rápido en los comienzos básicos y lo que sea el perfeccionamiento real, lleva mucho más tiempo.

Como evitar frustrarse:

Principalmente, hay que enfocar el tango como un disfrute y no como una exigencia. Debe sentirse como un juego, y no como un trabajo. Claro que si uno es piola, sabe que mientras más se sepa, mas se puede uno relajar y mientras más se relaja el baile, todo sale más lindo. Por eso, es que si tanto nos gusta esta actividad, hay que tomar clases para hacerlo bien; teniendo dedicación y al mismo tiempo un respeto por los tiempos del propio cuerpo; y Este es un importante punto:
Muchas veces nos enojamos con nosotros mismos/as por el hecho de que las cosas no nos salgan a pesar de practicar y estudiar esforzadamente. Paciencia; que el cuerpo y la mente no van al unísono. Siempre digo que “El cuerpo es más tonto que la cabeza”, la cabeza piensa y entiende los pasos, técnicas y músicas mucho más rápido que el cuerpo… el cuerpo siempre llega tarde… es por eso que uno debe que practicar lo aprendido muchas veces sin apuro, para que en algún momento el Cuerpo lo acepte. Practicar es darle tiempo al cuerpo, equivocarse todo lo que sea necesario, aprender y preguntar sin miedo, a quien sepa, todo lo que se pueda.
Como profesor, he tenido muchos de esos alumnos que dicen: –  “Esto ya lo sé” – , o -“Esto ya lo vi” -, y -“Cuando vemos algo nuevo?” - .
Estas preguntas son clásicas de alguien que justamente no aprendió correctamente ni desarrolló bien lo que afirma haber aprendido y esta falla, es por la simple razón de que piensan así: solo en aprender nuevas cosas, no deteniéndose en desarrollar bien y en profundidad lo recién aprendido por ansiedad o soberbia. El aprendizaje del tango no tiene límites, si uno es paciente, curioso y abierto a auto superarse, siempre se sigue mejorando y desarrollando con una guía correcta. Cuanto más sabio se es, más se vuelve a lo básico y esencial: mejorar el caminar, el contacto, la música, la pisada, y el abrazo. El aprender cuando uno sabe ya mucho, es más complicado, pues se trata de perfeccionar errores pequeños y sutiles. Cuando uno es joven en el aprendizaje, todo es más brutal y los errores son grandes y claros, por tanto es más fácil notarlos y pulirlos (o debería decir “limarlos”?). En proporción uno aprende siempre más rápido el primer año o el segundo año, y a partir de allí cobra importancia sostener lo aprendido y hacer que eso se desarrolle con el estilo que uno eligió o quizá con el que uno decidió desarrollar. (*) Quienes llevamos bailando muchos años, nos damos cuenta de que no hace falta saber cantidad, sino calidad. Por ejemplo Es un común que los hombres que aprendieron durante muchos años y bien, sepan entre 20 y 30 pasos diferentes, sin embargo, solo terminan usando entre 8 o 14.
También hay una idea de que la mujer para bailar bien debe hacer mil adornos, usar los zapatos más altos y esperar todo momento para lucirse o  hacer algo espectacular… A quien se le ocurrió tal tontería?. Por suerte, la mayoría de hombres y mujeres luego de pasar muchos años bailando, van dejando un atrás la idea y conducta de un baile frenético, apurado y agitado; y tarde o temprano descubren la sensibilidad y la conexión… Y por fin la música, que es lo mismo.

La experiencia, nos indica que los esfuerzos físicos son innecesarios para bailar.

Hay hombres buscan constantemente nuevos pasos, y mujeres buscan aprender cientos de adornos. Esto es totalmente perjudicial a menos que uno pretenda hacer show, bailar para mostrarse y trabajar de eso. No es necesario siempre aprender cosas nuevas, si no aprender muy bien lo que se estudie, por básico que sea. Muchos de estos problemas vienen también de alumnos que no tienen un real seguimiento de parte de sus profesores, quienes los dejan avanzar en niveles de dificultad, sin mirar si tienen buena técnica o si están preparados para eso. Lamentablemente muchas clases no separan en niveles reales a los grupos de estudiantes y esto hace que todos se perjudiquen, ya que al mezclar niveles de alumnos unos deben apurarse y otros retrasarse para nivelar la clase.

La continuidad es Fundamental:

En los comienzos del aprendizaje, es muy bueno, tomar varias clases periódicas, unas tres o cuatro clases por semana. Ya que una o dos son pocas, pero ojo; más de cuatro es un agobio para el cuerpo y la mente. El cuerpo asimila mucho mejor con un aprendizaje periódico pero siempre relajado. Cuando alguien me pregunta: Cuanto se tarda en aprender a bailar bien?.. Yo contesto que depende de la dedicación y continuidad. Por eso es que no existe un “Masomenos”.
Las metas: A veces, fijarse una meta es algo bueno. Me refiero en cuanto al baile. Como decir: “_quiero lograr sentirme bien bailando, ir a la milonga y bailar bien con tantas personas” o pensar _:”cuando logre entenderme bailando con cualquier mujer/hombre, voy a estar contento/a”, o mucho más simple, _:”Quiero disfrutar y divertirme sintiendo y estando seguro de que a quien saqué a bailar le sucede lo mismo que a mí porque mi baile así lo sugiere…
Esto no debe ser el fin de la meta, si no una primera etapa, pero ya es un comienzo.
Aprender seriamente y con dedicación pero de manera relajada muy importante, y siempre aprender jugando. No hace falta para esto pensar en bromear, el juego sensible del baile es lo que nos debe llamar. Es el juego de: Yo te llevo, vos me seguís, y lo hacemos sobre una música que nos dicta y suscita sentimientos.
(*)Hay bailarines que luego de aprender bien uno o más estilos, terminan haciendo su propio estilo mezclando varios o quedándose con lo que más le gusto de lo aprendido.
Publicado por: Manuel Gonzalez - diciembre 11, 2009 En: Articulos
De “El Amague”

domingo, 19 de enero de 2014

El exótico viaje de Mora Godoy por "el gigante asiático"

La fiebre por el tango convirtió a la bailarina en toda una celebridad dentro de China. Ella comparte sus anécdotas conPersonajes.tv

Por Martín Artigas | Para Personajes.tv
Mora Godoy pisó China por primera vez en 2003, cuando viajó para presentar su espectáculo Tanguera, el musical. Desde entonces, su presencia en el país oriental genera cosas similares a la que provocaría la visita de una estrella de rock o una celebridad de Hollywood.
Hace apenas unos días que volvió de su sexta visita al "gigante asiático" y aún sigue sorprendida por la trascendencia que tiene su figura allí. "Allá sigue siendo una novedad el tango, la movida de las milongas recién está empezando. Además, como no tienen acceso a redes como Facebook o a sitios como Youtube, es como un viaje en el tiempo, como si tuvieran todo por ver y conocer", le contó la bailarina a Personajes.tv .
-¿Cómo te reciben?
-¡Muy bien! Me acuerdo que, la primera vez que estuve, en la conferencia de prensa había tantos medios que entré en shock. Justo el mismo día había llegado Mariah Carey y, puedo jurar que no tuvo ni la mitad de la cobertura que tuvimos nosotros gracias al tango. Era una locura.
-¿Y te pusieron algún apodo?
-Bueno, lo más común es que me llamen "la reina del tango", pero cuando salgo a escena suelen corear mi nombre a lo chino: "Mola, Mola". Ya me rebautizaron así (risas).
-Deber ser muy extraño encontrarse en ese lugar, ¿no?
-Sí, obvio, es un delirio. Imagínate que uno viaja 40 horas y de repente se encuentra en un lugar con una lógica complemente distinta. Todo es tan tecnológico, hay plasmas gigantes por todos lados, edificios de 50 pisos… Parece que estuvieras en el año 3000.
-¿Qué fue lo más "loco" que te pasó?
-Por ejemplo, en esta última gira fui con mi hija, Bianca, que tiene 6 años. Y, mientras esperábamos en el camarín de un teatro de Beijing para salir a escena, la habitación se selló. Quedamos encerradas, porque se ve que estaba programado para que en determinado momento sucediera eso. Imaginate la desesperación, porque nadie nos escuchaba. Por suerte a mi hija se le ocurrió escribir "Help!" ("¡Ayuda!") en un papel y pasarlo por debajo de la puerta. Alguien lo vio y nos rescató.
 Junto a su hija, Bianca, en la Gran Muralla China.  Foto: Gentileza: Mora Godoy
-¿Y cómo te llevás con la comida china?
-Hay de todo, pero hay cosas que jamás probaría. Perro, por ejemplo. Hay restaurantes en los que vas y los podés elegir para que te los cocinen en el momento.
-Tu hija estaría muy sorprendida…
-Sí, pero más sorprendidos estaban los chinos con ella. Allá no se ven niños occidentales, porque la mayoría de la gente que va desde Europa u otros lugares del mundo va sola o en pareja, es muy difícil que vaya una familia completa. El tema es que Bianca tiene ojos grandes y celestes, entonces era como andar con un extraterrestre. A donde iba le sacaban fotos, estaban todos enloquecidos. "Mamá, soy más famosa que vos", me dijo en un momento (risas).
-¿Te preguntan cosas sobre Argentina?
-Para ser sincera, no tienen ni la menor idea de dónde queda Argentina, mucho menos Buenos Aires. Para ellos el tango es "música del mundo" y no lo tienen relacionado con ningún país en particular. Por eso, en esta última gira, estuvimos entregando folletos turísticos a la salida de cada show, como para darle difusión a la cultura argentina y para que ellos comiencen a relacionar la música con el país.
-¿Cuántas presentaciones hicieron en esta última gira?
-Unas veinte presentaciones. Estuvimos un mes viajando por diez ciudades, una locura absoluta. Pero por suerte me hice el tiempo para visitar los lugares que más me gustan, como la Ciudad Prohibida. Fue una gran experiencia y, antes de irme, me hicieron firmar un contrato para volver a fin de año. Estoy feliz..

domingo, 29 de diciembre de 2013

Las 100 milongas de Buenos Aires

Por Juan Bedoian

El misterioso mundo de la noche porteña, donde miles de almas se abstraen del calor para flotar en sentido opuesto a las agujas del reloj.

 
28/12/13
Buenos Aires es una ciudad extraña. En este preciso momento –no importa el calor– hay más de tres mil personas fervorosas que preparan vestidos, zapatos y pañuelos, practican pasos frente al espejo y quieren escapar de la soledad en una de las 100 milongas de Buenos Aires. La cita puede empezar a las tres de la tarde o a las diez de la noche: no hay distinción de edades, ninguno reniega de esa adicción y todos persiguen un sueño.
Rody Groppo, El Oráculo de Boedo, ha contado que esas mujeres y hombres integran una tribu urbana que tiene códigos estrictos, su propio reino y una gran ambición por lograr el mejor paso en una pista. Groppo ha transitado el universo del tango por décadas –fue dueño del legendario Café Homero– y tiene la sonrisa leve y algo fatigada de un hombre sabio que ha visto demasiadas cosas en un solo mundo. El Oráculo ha dicho que en los salones de las milongas acontecen cosas extrañas. Que el salón de baile es un lugar privado para las parejas, ya que ellos son los protagonistas. Que existe una competencia silenciosa, pero se considera pecado florearse o pavonearse ante los demás. Que durante el baile no se ríe ni se habla. Que allí se baila circularmente en el sentido contrario a las agujas del reloj y todos caminan para el mismo lado.
Definitivamente, esta ciudad es caprichosa. Veinte años atrás, bailar tango era cosa de shows, alguna academia o milongas sueltas, con perfil social difuso. De diez que bailaban, siete eran hombres. Ahora, de diez, siete son mujeres, hay muchos más jóvenes y muchos turistas. Se habla de por lo menos diez mil practicantes que van a las milongas y a las academias. Es una tribu que no estaba prevista en la Sociedad de la Información del nuevo milenio, donde casi todo es espectáculo y es difícil comunicar experiencias. En esa virtualidad, nadie juega y todos miran. De pronto, aparecen estos militantes que hacen exactamente lo contrario: más que espectadores, quieren ser protagonistas. Sorprendente: todos los días de la semana hay milongas en la ciudad desnuda.
El Oráculo ha dicho que en estos salones hay tres ritmos: tango, vals y milonga. Se baila por tandas de tres temas, se para y luego todo recomienza. La Viruta, Salón Canning o Club Sunderland son algunos de esos templos.
La Yumba , Gallo ciego o Pavadita son algunos de los himnos. La escena pertenece a uno de ellos, pero puede ser en cualquiera. Suena Pavadita y saltan como un resorte una rubia cuyos pechos prometen un gran alboroto, un petiso con una cara que nadie recordaría diez minutos después de verla, una chica con vaquero que es mucho vaquero y poca chica, un flaco que luce mal su traje gris, una cuarentona de buen ver con vestido negro y taco aguja, un veterano que porta la mueca de la nostalgia. Todos se lanzan a la pista para suspender el tiempo con la destreza del cuerpo y el simulacro del acto erótico que no se consuma. Moviéndose en elipse, el remolino del tango los arrastra y los pierde. Ya son otros: leves, ajenos a las miserias del mundo. Siempre hay segundos en que la pareja parece suspendida en el aire, inmóvil. Ese instante tiene algo de eternidad. Luego vuelven a sus mesas, a la rutina.
También el oráculo ha mencionado dos palabras claves: miradas y yeites . El de las milongas, además del baile, es un universo dominado por la mirada, cuyos atributos son múltiples: la mirada siempre dice algo y su sentido se expande; el que mira siempre es objeto de miradas; la visión pasea, va y vuelve, pero fatalmente se detiene en algo. Elige. El yeite no figura en el diccionario: son los secretos de la danza, lo que no está escrito en ningún lado, lo que muchos turistas no ven. De esos fervores y misterios se alimenta el fascinante mundo de las milongas.
En 1904, la revista Caras y Caretas publicó un artículo titulado “Baile de moda” que hablaba del furor del tango. Todo ese tiempo ha pasado y ese título sigue intacto. Las milongas, como el tango, registran el punto exacto de la secreta pasión de Buenos Aires. Eso ha dicho el Oráculo con una sonrisa leve.

domingo, 26 de mayo de 2013

Una pareja de varones en la rondas semifinales


Y fue una verdadera sorpresa para quienes fuimos hasta El Pial a ver las rondas semifinales el jueves pasado. El salón desbordaba (según los organizadores, este año hubo récord de inscriptos y público) las mozas iban y venían cargando bandejas llenas de pizza y empanadas cuando, de repente, esta pareja de varones salió a la pista del brazo. Literalmente, los chicos se robaron los aplausos. No sé si eran los familiares y amigos que estaban haciéndoles el aguante, pero cuando pasaban delante de las mesas Ale Segovia y Matías Sotto arrancaban aplausos, y se lo merecían.


Lamentablemente no pasaron a la final del domingo, pero si hubieran ganado el campeonato el suyo ´hubiera sido un caso de justicia poética…¿o acaso el tango no empezó bailándose entre varones?
26 de mayo 2013

sábado, 25 de mayo de 2013

Tango: el baile que sana



Tango: el baile que sana
Foto: Paco SanzHace unos meses que me adentré en el magnético mundo del tango. La razón, una mezcla de afición por el baile, curiosidad y atracción latente desde el momento que fui consciente de su existencia. Desde la primera clase me cautivó y eso que en esos tempranos inicios no podía ni imaginar el caudal de emociones, sensaciones y sentimientos que podía llevar consigo este hipnótico baile.
Más allá de lo obvio sobre la sensualidad de sus movimientos o la calidez del abrazo, está la conexión con uno/a mismo/a, con el propio cuerpo, con un tipo de autoconciencia diferente y está, lo que yo llamaría el "don de fluir": una especie de química, de conexión metafísica, que hace que sin tener una coreografía preestablecida, sin conocer necesariamente a tu pareja de baile, el tango se convierta en un lenguaje universal que nos permita comunicarnos más allá de cualquier frontera idiomática, de estatus social, de edad o de nivel cultural. Esta conexión con el otro te lleva a concentrarte y percibir sutiles señales de su lenguaje corporal que te hacen de guía al bailar, te lleva a cerrar los ojos y confiar en que te dirija por un espacio no demasiado amplio y lleno de "obstáculos", te lleva a sentir y provocar sensaciones placenteras independientemente de la belleza o el grado de intimidad que compartas con tu partenaire... Y todo esto enmarcado en un espacio temporal limitado: una tanda, cuatro tangos, después de los cuales puede que nunca vuelvas a ver a esa persona. Y esto es lo mágico: incluso siendo una persona tímida, puedes abrazarte, rozar tu rostro, pegar tu pecho al de la otra persona, "invadir" su espacio y que sea una experiencia muy agradable para ambos.
Desde mi punto de vista, como neófita en este terreno, el tango es un gran maestro. A mi, personalmente me está enseñando a relajar mi postura, a caminar aprovechando la ergonomía de mi cuerpo, a ser flexible pero no laxa a la vez que a ser firme pero no rígida, a no llevar siempre el control y disfrutar de que sea otro el que lleve las riendas (¡todo un logro!), a desconectar del mundo y conectar con el yo-mi-me-conmigo y con el tú-ti-te contigo, a confiar en mi cuerpo y en su capacidad de reacción y aprendizaje... y eso sin mencionar cómo me divierto en las milongas y cómo me cargan de energía.
Todos estos cambios tan positivos que estoy experimentando me han empujado a investigar un poco más sobre los beneficios del tango y los hallazgos que he ido encontrando me han sorprendido gratamente. No es extraño pensar que aquellos/as que bailan tango mejorarán sus capacidades motrices (tono muscular, fluidez de movimientos, percepción sensorial, conciencia corporal, capacidad de reacción, flexibilidad, coordinación, precisión, equilibrio, reflejos...) mejorarán sus capacidades intelectuales (concentración, improvisación, sensibilidad, creatividad...) y por supuesto sus habilidades sociales.
Pero, por si esto fuera poco, recientes estudios han demostrado efectos que van mucho más allá de lo más obvio. Veamos algunos de ellos:
- Tango y estrés: Según los resultados del estudio realizado por la psicóloga Cynthia Quiroga Murcia en el marco de su doctorado en la  Universidad Goethe de Francfurt, al bailar tango se reducen los niveles de cortisol, hormona asociada al estrés. Así, el tango actúa doblemente contra la ansiedad: por un lado como actividad física que es, y por otro a nivel endocrinológico, actuando sobre el cortisol.
- Tango y líbido: la misma autora observó en el estudio anteriormente mencionado y publicado en la revista "Music and Medicine", que además del impacto sobre el cortisol, el tango tenía efectos sobre la testosterona, hormona vinculada al deseo sexual, provocando un incremento de la misma. La científica tomó pruebas sanguíneas de 22 parejas de bailarines de tango antes y después de bailar, determinó la concentración hormonal y completó la investigación pidiendo a los voluntarios que describieran sus emociones. Para descubrir si los efectos positivos a nivel psicobiológico se debían a la música, al movimiento o al contacto con la pareja, Cynthia Quiroga investigó los tres factores por separado. El resultado fue el siguiente: la música reduce el cortisol, es decir, influye en disminuir el estrés, y el contacto con el partenaire y el movimiento, incrementan los niveles de testosterona. Y si se unen los tres factores, los efectos hormonales y emocionales ¡son más intensos!
- Tango y envejecimiento cerebral: Hace unos años, profesora Patricia McKinley, de la McGill University de Montreal realizó un interesante estudio sobre el impacto del tango en personas mayores. Se investigó a 30 personas de edades entre 62 y 91 años y se dividieron al azar en dos grupos: una mitad en un grupo de caminata y la otra mitad en clases de tango. Después de tres semanas, el equipo de McKinley observó un aumento en la autoestima de los integrantes del grupo de tango. La socialización que implica una actividad como el tango, sin duda contribuye a la mejora de la autoestima de los que lo bailan. Pero los efectos positivos no sólo se quedan ahí. Además, el grupo de tango mostró una mejoría significativa en la coordinación motora, el equilibrio y la postura, en comparación con el grupo de caminantes. Pero McKinley y sus investigadores estaban interesados principalmente en los efectos del tango en el envejecimiento del cerebro y hallaron que los integrantes del grupo de tango habían mejorado sus capacidades intelectuales y el rendimiento cognitivo, superando al grupo de caminantes.
- Tango y depresión: en un reciente estudio llevado a cabo por la australiana Universidad de Nueva Inglaterra, se analizó una muestra de 41 personas de entre 18 y 73 años con síntomas de depresión y ansiedad, de las cuales el ochenta por ciento eran mujeres. De esta muestra veinte participaron en un curso de ocho sesiones de 90 minutos de tango en un período de dos semanas, mientras que el resto fueron puestos en una lista de espera para las clases. Al final de este período de dos semanas, los participantes mostraron reducciones significativas en los niveles de depresión, ansiedad, estrés e insomnio y la satisfacción con la vida y la autoeficacia se incrementaron significativamente. En un mes de seguimiento, los niveles de depresión, ansiedad y estrés se mantuvieron reducidos. Por lo que hasta un breve período de clases de tango han demostrado ser una estrategia eficaz en el alivio de los síntomas de trastornos del estado de ánimo. Además, dada la liberación de endorfinas que supone una actividad como bailar tango, no sólo aumenta los niveles de felicidad, sino que actúa como factor de protección en trastornos del estado de ánimo.
- Tango y otros trastornos:
* Parkinson y Alzheimer: Aumenta la agilidad y firmeza en los movimientos y de ese modo refuerza el equilibrio. Además ayuda a aumentar la actividad prefrontal y temporal cerebral y a mejorar las habilidades de comunicación, la memoria y la atención.
* Enfermedades cardiovasculares e hipertensión. Disminuye las hormonas vinculadas con la actividad simpática (las que producen taquicardia, hipertensión y vasoespasmos), y mejora la capacidad vascular y la oxigenación de los tejidos.
Este artículo no pretende ser un folleto publicitario del tango, entre otras cosas, porque el tango se "vende" solo: si lo pruebas es muy posible que te apasione. Y todo lo demás... ¡bienvenido sea!
¿Y tú? ¿Bailas tango? Comparte con nosotros tu experiencia.
Rebeca Lajos Rañó
Psicóloga Sexóloga Aidé

domingo, 17 de febrero de 2013

Evolución del Tango



                                                        Evolución del Tango



Tango - Música: Brasil y Argentina - Puntos de similitud
Esta pesquisa fue basada en las siguientes fuentes de información:
1 - Breve história da música brasileira: o tango brasileiro http://www.collectors.com.br/CS06/cs06_05u.shtml
2 - Montes, Jorge. História do tango: compositores, instrumentistas, letristas e cantores. s.d.p.,
3 - Ferrer, Horacio . El libro del tango: histórias e imagenes. Buenos Aires: Ediciones Ossorio, Vargas, 1970. 2v.
4 - Ferrer, Horacio. El tango: su historia y evolución. Buenos Aires: A Peña Lillo, 1960, 80p.
5 - Maxixe: a dança proibida - http://cifrantiga3.blogspot.com/2006/02/maxixe-dana-proibida.html
6 - Tango brasileirohttp://www.dicionariompb.com.br/verbete.asp?tabela=T_FORM_C&nome=Tango+Brasileiro
7 - Thompson, Daniella. A dança lasciva que chocou um venerável senador http://daniellathompson.com/Texts/Le_Boeuf/cron.pt.8.htm

Según Horacio Ferrer, poeta, estudioso y ensayista del tango, autor de "Balada para un loco" y Presidente de la Academia Nacional del Tango, el territorio americano en el siglo XIX sufría la influencia de varias danzas y músicas populares europeas, desde los elementos precursores de la música afronorteamericana hasta la Ranchera; desde el ritual del Candombe hasta el Vals Criollo; desde la danza cubana hasta el Cake-Walk.

Esa mezcla de tres grandes influencias: indígena, africana y europea en contacto con la creatividad nativa (criolla) recreó bailes y canciones con gran originalidad. Brasil y Argentina pasaron por las mismas influencias en términos de música y baile, pero de cada país se originaron distintos bailes y músicas.

El periodista e investigador brasileño José Ramos Tinhorão se refiere a ese movimiento que también ocurrió en nuestro territorio para explicar la danza maxixe que, según él, es el primer tipo de baile urbano creado en Brasil. "Como todas las creaciones de este nuestro mezcladisimo pueblo, el maxixe se formó musical y coreograficamente de la fusión y adaptación de elementos venidos de varias partes.
Según las investigaciones hechas hasta hoy, la polca europea le dio el movimiento, la habanera cubana le dio el ritmo, la música popular afrobrasilera, como el lundu y el batuque, también le brindaron influencias, y, finalmente, la manera brasileña, “o jeitinho”, de bailarlo y tocarlo completaron el trabajo. De la misma fuente nació su coreografía: la vivacidad de la polca, los bamboleos de la habanera y del lundu. El resultado fue una danza sensual y muy desenvuelta que hasta llegó a ser prohibida".

Conocido como “la danza prohibida”, era bailado en lugares mal vistos como las gafieiras frecuentadas también por hombres de la sociedad que buscaban diversión con mujeres de clases sociales más pobres.

De esa fusión de géneros de música del teatro ligero y de danzas extranjeras en proceso de “abrasileramiento” habría surgido un tipo de música de andante rápido que tomaría una forma tipicamente instrumental y sería llamada de tango brasilero.
El tango brasilero, muchas veces apuntado por estudiosos como una variante bien acabada y estilizada del maxixe, entró definitivamente para la música popular brasilera, representado por las composiciones de Ernesto Nazareth. Sin embargo, antes que él usase esa denominación, muchos tangos ya habían sido impresos, algunos con gran suceso. Según Baptista Siqueira, el primer tango brasilero fue " Olhos matadores " / “Ojos Matadores” (1871), de Henrique Alves de Mesquita (1830-1906), compositor considerado el responsable de que fuese llamado de tango ese tipo de música de teatro ligero que hasta entonces españoles y franceses preferían nombrarla "habanera". Musicalmente, en la raíz del tango brasilero (que no tiene nada que ver con el argentino) se encuentran elementos de la "habanera" - introducida en Brasil por las compañías de teatro musicado – a la cual se incorporaron influencias de la polca y del lundu. En la década de 1880, Chiquinha Gonzaga inicia una inmensa producción de tangos, como el famoso Gaúcho , vulgarmente conocido como O corta-jaca, escrito en 1897.
Escuchar al gaucho:
La referencia al tango como música cantada empieza a aparecer, en Brasil , alrededor del año 1880, en cuadros del teatro de revista , casi siempre encubriendo composiciones que nada mais eran que lundus o maxixes. En el inicio de la década de 1930, la moda del tango argentino en Brasil contribuyó para el desaparecimiento del nombre tango. El género pasó a recibir otros nombres.
La década de 1870 fue de especial significado em la historia de la música popular brasilera. En esa época ocurrió el “abrasileiramiento” de las técnicas de ejecución de los instrumentos europeos traídos a Brasil como la flauta, la guitarra, el cavaquinho , la pandereta y también el piano, a través del estilo de los pianeros . Además de esos aspectos de naturaleza musical, dos acontecimientos de gran significado sociocultural ocurrieron en Brasil: el aparecimiento del maxixe, primera danza genuinamente brasileña y el choro . Según algunos investigadores, el chorinho nació alrededor del año 1870, en Río de Janeiro, en pequeñas tabernas de la Cidade Nova (Ciudad Nueva) y al fondo de quintales de los arrabales de la ciudad. Empezó con flauta, cavaquinho y guitarra.
En el inicio era considerado sólo una manera abrasilerada como los músicos de esa época tocaban los ritmos extranjeros, que eran populares entonces, como los europeos xote, vals y, principalmente, polca, además de los africanos, como el lundu .

El tango argentino
En la formación musical del tango se encuentran muchas influencias: la milonga pampeana, que le da una atmósfera del campo; la milonga montevideana y los ritmos negros; la habanera y el tanguillo español y la música traída por los inmigrantes que llegaron en el final del siglo XIX.

En los bailes de los negros, al marcar la coreografía del candombe, el sonido de la piel del tambor hizo surgir el nombre tan-gó. De acuerdo con el musicólogo Ortiz Oderico, el nombre tango es una derivación del nombre Xangô, dios de los truenos y de las tempestades en la mitología de los Yorubás de Nigeria (África Occidental), donde Xangô también era el nombre del tambor usado en los rituales.
Como afirma Jorge Luiz Borges: "el tango es negro en la raíz".

Horacio Ferrer escribió: "El tango no es un hecho aislado ni nace de repente por generación espontanea. El tango es, de modo general, arte americano. Pertenece, en su gran panorama clasificador, al Cancionero Oriental - faja atlántica del continente, desde las Antillas al Plata - y configura, dentro de ése, un estilo artístico regional rioplatense, con su corazón anímico y su centro generador en Buenos Aires. Designa una pieza instrumental, una danza, un arte interpretativo y una canción. El tango surge durante la mitad del siglo XIX como resultado de un proceso: es una expresión nueva y diferenciada creada gradualmente por un esfuerzo porteño, que toma como modelos a otras tres especies afines entre sí y fuertemente arraigadas en ese periodo: Milonga, Habanera, Tango Andaluz.

Cuándo se puede reconocer que el tango ya está en Buenos Aires? Las memorias, los documentos, las crónicas y la reconstrucción de los acontecimientos muestran que se puede determinar ese tiempo inmediatamente después de 1880. Éste fue también el momento de otro episodio muy importante: la ciudad-puerto de Buenos Aires fue escogida para Capital Federal de la República. En 1880 nace la Buenos Aires moderna".

En la etapa precursora de 1880 hasta el comienzo del siglo XX, los tangos surgían de solistas improvisados. Los autores de las composiciones eran casi siempre anónimos, desconocían la técnica musical y muchos de ellos tocaban de oído. Los tangos eran generalmente instrumentales, sin letra.